Un gramo de enseñanza vale más que un kilo de medicación

Por Atilio Vera Fuentes
para Revista Digital Yoga y Cristianismo
Undécima Edición

Los médicos debemos enseñar a la gente a vivir saludablemente, y para ello deberíamos usar la mitad de nuestro tiempo de consulta enseñando cómo vivir para no enfermarse o para no enfermarse nuevamente. El paciente debe saber cómo recuperar, cómo alcanzar y cómo mantener la salud; y si bien hay diferentes tipos de personas, debemos llegar a cada una de ellas en su propio nivel de entendimiento.

Algunas personas están dispuestas a pagar lo que sea con tal de aliviarse una vez que han enfermado; pero lo que sabemos es que, en lo que se refiere a la salud, no se puede pagar por ella: hay que trabajar por ella y hay que ganársela.

Es necesario asegurar en la primera visita del paciente que los canales de eliminación y filtros sean puestos en buenas condiciones de funcionamiento, ya que es inútil tratar de aliviar cualquier síntoma de malestar en el cuerpo si este carece de un buen sistema de eliminación. De ahí la necesidad de cuidar los cinco canales de eliminación y filtro, a saber: la linfa, el hígado, los riñones, los pulmones y, en especial, el intestino.

En tal sentido, debemos saber que en el mal cuidado del intestino está la causa de los problemas de salud de muchas personas. Conocer la manera de conservar sano y en buena condición al intestino es, a mi juicio, el mejor camino para mantenerse a salvo de las cadenas del malestar y de la enfermedad. Para ello debemos conocer qué es el intestino, cómo funciona y qué necesita.

Una persona conocedora de su propio intestino practica el discernimiento de sus hábitos alimenticios, y ello lo conducirá al camino de una larga vida saludable, gozando de un cuerpo fuerte, libre de toxinas y de enfermedades.

La calidad nutricional, la frescura, el sabor y la vitalidad de los alimentos que como tal debieran entrar a nuestro organismo son totalmente descuidados. Los alimentos procesados, cocinados, asados, quemados, adulterados y preservados no reaccionan bien en el organismo. Como consecuencia de estas deficientes condiciones alimentarias, el organismo no es capaz de obtener la nutrición requerida y ello se refleja en infecciones, enfermedades y estados mentales desequilibrados.

Además, los alimentos procesados y desvitalizados, carentes de fibra natural, tienden a ser secos, marchitos, pegajosos y pesados. No facilitan el tránsito intestinal y tienden a adherirse fuertemente a las paredes del intestino, siendo muy difíciles de eliminar.

Otro factor que debemos considerar en la autointoxicación producida por una alimentación inadecuada son los conflictos no resueltos, las insatisfacciones personales y la falta de felicidad. Combinando todas estas condiciones, los canales de drenaje comienzan a congestionarse debido a las sustancias adheridas a ellos, provocando que los sistemas funcionen al revés: el material de desecho se acumula más tiempo de lo acostumbrado y, en consecuencia, las toxinas permanecen en el organismo.

Recordemos que el intestino está considerado científicamente como el segundo cerebro del ser humano. Cuando el intestino se encostra con materia fecal debido a los malos hábitos alimenticios y a las emociones, disminuye la absorción de nutrientes vitales y el ciclo de energía sufre un cortocircuito, provocando un decaimiento de la integridad de los órganos y tejidos.

Además, las acumulaciones sobre la pared intestinal se convierten en un criadero de bacterias nocivas. Estas bacterias comienzan a reproducirse en la podredumbre, empeorando el material, y con ello se abre la puerta a consecuencias más graves. La capa de mucosidad que recubre el colon se engrosa y se convierte en el anfitrión de la putrefacción.

Los capilares conectados al colon, en vez de transportar oxígeno y nutrientes, absorben toxinas y desechos nocivos que atraviesan la pared intestinal. Poco después, todos los tejidos y órganos comienzan a recibir esas sustancias tóxicas, iniciando la verdadera autointoxicación a nivel fisiológico.

En esta etapa, existen ya muy pocas posibilidades de supervivencia para las bacterias benéficas. El colon está infectado de virus, bacterias dañinas y productores de toxinas; el drenaje está bloqueado y la corriente vital interrumpida.

Por ello, mantener el colon en buenas condiciones sanitarias predispone a una buena salud. Siempre es preferible evitar las enfermedades desde un principio que tener que luchar contra sus consecuencias en el futuro.

Dado que existe confusión acerca de la buena higiene intestinal, debemos saber que la terapéutica natural para limpiar y mantener el intestino sano es la realización periódica de hidroterapias colónicas.

Reglas para mantener un colon limpio y una buena salud:

  1. No freír los alimentos ni usar aceites recalentados.

  2. Si no se siente mental ni físicamente bien desde la última comida, es mejor no hacer la siguiente.

  3. No comer si no hay verdadera hambre y no comer más de lo necesario.

  4. Masticar muy bien los alimentos.

  5. No comer si se padece dolor físico, malestar emocional, escalofríos, fiebre o enfermedad aguda.

  6. Consumir alimentos vivos que provea la naturaleza: frutas, verduras, vegetales, hortalizas y semillas.

Queridos lectores, con inmensa humildad quiero transmitir la experiencia de mis consultas médicas: “Es más importante educar que medicar”.

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