Qué es el cáncer y las enfermedades autoinmunes

Por Atilio Vera Fuentes
para Revista Digital Yoga y Cristianismo
Décimocuarta Edición

La motivación de escribir sobre este tema apunta a llevar un mensaje para aquellas personas que poseen una mente abierta y libre de prejuicios para considerar que el cáncer y las enfermedades autoinmunes, como otras dolencias, son la consecuencia y el resultado final de todo un desorden que viene sufriendo y padeciendo el ser humano desde que nació hasta que aparece la enfermedad, por lo tanto la enfermedad no existe como tal y la misma es el último y desesperado intento del organismo por seguir vivo durante el tiempo que permanezca en este mundo existencial y terrenal.

El cáncer y las enfermedades autoinmunes son las alertas, las alarmas y los mecanismos defensivos que tiene el organismo para defenderse de las agresiones físicas, orgánicas, mentales, emocionales, espirituales y es la forma en que trata de cambiar el modo en que nos vemos y nos tratamos a nosotros mismos y a nuestro cuerpo.

Ello, inevitablemente, nos conduce a otro tema que es el de la salud espiritual, que juega un papel tan importante en el cáncer como las razones físicas y emocionales. Tras haber atendido homeopáticamente a cientos de pacientes he podido relacionar ciertos esquemas de pensamientos, creencias y sentimientos comunes en cada uno de ellos. Y así he podido detectar que los pacientes suelen sufrir de culpa, falta de confianza en ellos mismos, conflictos y preocupaciones no resueltos, traumas emocionales del pasado que aún perduran en su inconsciente, enfrentamientos, cólera, ira, enemistad, resentimientos permanentes con los padres, hijos, hermanos, esposos, socios que denotan un gran desasosiego emocional y una gran frustración; y el cáncer, como así también las enfermedades autoinmunes, puede ser un medio para revelar ese conflicto interno.

Es más, el cáncer puede ayudar a enfocar el conflicto y a resolverlo por completo. Ahora bien, sabemos que el modo de deshacerse de las malas hierbas es sacarlas de raíz y así resolver por completo la causa y el origen de la enfermedad más profunda y esto significa SANAR.

Una vez debidamente identificadas las causas y el origen del cáncer y de las enfermedades autoinmunes surgirá lo que se necesita para conseguir recuperar la salud y un total restablecimiento de la misma, es por eso que la propuesta Homeopática Unicista de su creador SAMUEL HAHNEMANN es conocer y eliminar la causa y el origen del cáncer dándole muy poca relevancia a los síntomas de esta enfermedad, esto es, a las células cancerosas.

Curar el cáncer no significa exclusivamente que se deba administrar quimioterapia y radioterapia, que si bien eliminan y queman células cancerosas, también destruyen las células sanas del cerebro, del tracto intestinal, del hígado, del corazón, de los pulmones, de la médula ósea, etc., lo cual conduce a veces a daños irreparables, sino que, una curación completa del cáncer solo se consigue – según mi experiencia – sanando a la persona que lo padece y esto nos conduce a la eliminación del desarrollo de todas las células cancerosas y ello solo puede hacerse con la “divina homeopatía”, programas depurativos, programas de nutrición, de alimentación sana y programas biológicos y ortomoleculares.

En el intento desesperado del cuerpo por sobrevivir, las células del organismo sólo adoptan una actitud defensiva y se tornan malignas cuando necesitan asegurar su propia supervivencia, al menos mientras puedan. El premio Nobel Otto Heinrich Warburg en 1931, fue uno de los primeros científicos que demostró la principal diferencia entre una célula normal y una célula cancerosa. Él sostuvo que ambas obtienen la energía de la glucosa, pero la célula normal emplea oxígeno para combinarlo con la glucosa y la célula cancerosa descompone la glucosa sin utilizar oxígeno, obteniendo tan solo 1/15 de energía por molécula de glucosa que consigue la célula normal.

Surge evidente entonces, que las células cancerosas optan por este método ineficaz e improductivo de obtención de energía porque carecen ya totalmente de acceso al oxígeno. Los vasos capilares que suministran oxígeno a un grupo de células o al tejido conjuntivo circundante (normalmente ambos) pueden estar gravemente congestionados con residuos dañinos y sustancias nocivas – aditivos alimentarios y productos químicos, proteínas sobrantes o sedimentos celulares en descomposición – y ser incapaces de aportar oxígeno y nutrientes suficientes. En un organismo tóxico, las concentraciones de oxígeno y energía suelen ser muy bajas y esto crea un entorno donde el cáncer se extiende con mayor facilidad.

Es por ello que deben eliminarse las toxinas y las fuentes de alimentación del cáncer y deben incrementarse drásticamente los niveles de oxígeno. Una vez eliminados los residuos excesivos del tracto gastrointestinal y los depósitos dañinos de los conductos biliares, los tejidos conjuntivos, la sangre y los vasos linfáticos, las células cancerosas no tendrán otra alternativa que morir o rectificar nuevamente su importante programa genético. A menos que estén demasiado dañadas, pueden, con seguridad, convertirse de nuevo en células normales y sanas.

Si se depura a fondo el hígado, la vesícula biliar y los intestinos de las toxinas, cálculos y barro biliar, etc., el poder digestivo del organismo mejora notablemente, incrementando de este modo la buena función digestiva e inmunológica de nuestro organismo. Las enzimas digestivas y metabólicas tienen propiedades antitumorales muy potentes. Cuando el cuerpo se ve descongestionado gracias a un enérgico proceso de depuración y recibe una alimentación adecuada, estas poderosas enzimas acceden fácilmente a las células del cuerpo. Las células con lesiones permanentes o las partículas tumorales se neutralizan entonces con facilidad y rapidez y, por tanto, se eliminan.

Tras examinar en mi consulta un gran número de pacientes de cáncer he descubierto que, independientemente del tipo de cáncer que sufrían, habían acumulado grandes cantidades de cálculos biliares en el hígado y en la vesícula. Al eliminar todos los cálculos del hígado y de la vesícula mediante un programa de limpiezas hepáticas, y limpiar el colon y los riñones antes y después de cada limpieza hepática, se crean las condiciones físicas necesarias para lograr que casi todos los tipos de cánceres empiecen a remitir espontáneamente y esto es también aplicable a los cánceres terminales. Si a partir de entonces se mantiene un programa de alimentación saludable y un estilo de vida sano, es seguro que la curación sea definitiva.

Para comprender el cáncer y las enfermedades autoinmunes hay que tratarlos de una manera más acertada, tal vez tengamos que cambiar nuestro criterio actual al respecto. Quizás convenga también repreguntarnos ¿qué finalidad tiene en el organismo el sistema inmunológico que es quien nos defiende de toda enfermedad y por qué no impide que se desarrolle y extienda? Entonces decir que el cáncer es una enfermedad autoinmune y que lo que pretende es matar al organismo no es adecuado. Semejante concepto (el cuerpo que intenta suicidarse) va en contra de los principios básicos de la vida física. Tiene mucho más sentido decir que el cáncer no es nada más que el intento final del cuerpo por sobrevivir.

Si se depura a fondo el hígado, la vesícula biliar y los intestinos de las toxinas, cálculos y barro biliar, etc., el poder digestivo del organismo mejora notablemente, incrementando de este modo la buena función digestiva e inmunológica de nuestro organismo. Las enzimas digestivas y metabólicas tienen propiedades antitumorales muy potentes.