Microbioma: el conocimiento de los microbios que viven en nuestro organismo y la sanación del cuerpo a través de la flora intestinal

Por Atilio Vera Fuentes
para Revista Digital Yoga y Cristianismo
Décimoquinta Edición

Debemos saber que la microbioma es el conjunto de todos los organismos que viven en nuestro cuerpo, de todas las bacterias, virus, hongos y lombrices, entre otros. En el conjunto de nuestro cuerpo viven la increíble cifra de cien billones de microbios de mil especies diferentes y en una sola gota del fluido de tu colon hay más de mil millones de bacterias. La mayoría de las bacterias que tenemos en el intestino son anaeróbicas, lo que significa que son capaces de vivir en lugares donde hay muy poco oxígeno o ninguno. Existen especies de bacterias que se instalan en el revestimiento intestinal, mientras que otras se limitan a hacer el recorrido, reproduciéndose en el camino en algunos casos hasta salir excretadas con las heces.

Debemos saber también a qué se dedican las bacterias intestinales y entre sus funciones podemos enunciar las siguientes: a) digieren los alimentos; b) ayudan al cuerpo a absorber nutrientes como el calcio y el hierro; c) mantienen el equilibrio ácido-alcalino; d) conservan el revestimiento intestinal; e) neutralizan las sustancias cancerígenas; f) metabolizan los medicamentos; g) producen enzimas digestivas; h) sintetizan vitaminas del complejo B; i) sintetizan hormonas; j) enseñan al sistema inmunitario a distinguir entre amigos y enemigos.

Ahora bien, las variaciones microbianas entre una persona y otra tienen una increíble amplitud. Por ello, resulta difícil definir el aspecto o el olor del microbioma ideal y nuestra salud depende de que tengamos un buen equilibrio, sin que ninguna especie adquiera niveles antinaturales de predominio ni de sometimiento y, con una representación suficiente de las bacterias esenciales.

Los factores que influyen sobre tus bacterias intestinales son entre otros, si te criaron con leche materna, tu edad, sexo, profesión, tu higiene personal, las infecciones que has sufrido, las sustancias químicas y las toxinas a las que has estado expuesto, las medicaciones que te han administrado, pero sin duda el factor más influyente es lo que ingieres, pues las bacterias siguen a los alimentos. Así pues, en vez de prestarle atención a lo que comes para perder peso, reducir el colesterol o evitar la diabetes, lo que deberías considerar es lo que puedes comer para cultivarte un buen huerto intestinal porque cuando las bacterias intestinales están equilibradas y son abundantes y diversas, es raro tener enfermedades.

También es un paso esencial saber lo que puede poner en peligro el desarrollo de tu huerto intestinal. Es esencial ser consciente de cuáles son los intrusos y cuáles las circunstancias desapacibles que pueden dejar tu huerto invadido por las malas hierbas o por las plagas.

QUÉ ES LO QUE TRASTORNA EL MICROBIOMA:

Los antibióticos, los antiácidos, los antiinflamatorios, las hormonas y las píldoras anticonceptivas, la quimioterapia, los edulcorantes artificiales, el exceso de azúcares y de grasas, la falta de fibra en la alimentación, el alcohol, el estrés y las infecciones ocasionan una epidemia de trastornos difíciles de diagnosticar y determinan un desequilibrio importante de las bacterias intestinales y ese trastorno se llama disbiosis.

La disbiosis es una alteración de la comunidad microbiana que provoca la reducción de la población esencial de bacterias buenas y permite la proliferación de bacterias malas. Lo que comemos y bebemos, los medicamentos que tomamos a diario y la vida atareada y estresante pueden ser factores perturbadores importantes del microbioma.

PLAN DE VIDA AGRESTE Y ALIMENTACIÓN CUIDADA: ¿Qué debemos hacer para restaurar y para mantener un microbioma sano y bien poblado, con una combinación correcta de especies que trabajen apoyándose mutuamente? ¿Podemos proporcionar buenos alimentos a nuestras bacterias intestinales sin tener que cultivarlos todos nosotros mismos? ¿Se pueden tratar o prevenir las infecciones sin antibióticos? ¿Y qué hay de las prácticas modernas que nos facilitan la vida y nos la hacen más cómoda, pero que, al mismo tiempo exterminan a incontables bacterias esenciales? Todo ello es posible si suprimimos los medicamentos, las prácticas y los alimentos que nos dañan el microbioma y sustituimos por medio de un probiótico enérgico, las bacterias esenciales que hemos perdido, y restauramos la salud intestinal a base de nutrientes, suplementos y alimentos medicinales adecuados.

Como decía Hipócrates, si no todas, al menos muchas enfermedades empiezan en los intestinos, y más aún las enfermedades que son verdaderas plagas modernas. Ya sea que padezcas de psoriasis, esclerosis múltiple, artritis reumatoidea, intestino permeable o eccema, existen pruebas palpables que esos estados pueden mejorar notablemente si se elimina el azúcar blanca refinada, los edulcorantes artificiales, los cereales procesados como el gluten, los productos con maíz transgénico y los lácteos. Se deben tomar alimentos fermentados (chucrut, kimchi, kéfir, encurtidos), no se deben consumir carnes, se deben consumir vegetales eligiendo preferentemente aquellos que tengan restos de tierra y que hayan sido cultivados en condiciones naturales y no tratados con ingeniería agraria. Lo que comes influye más sobre tu microbioma que cualquier otra cosa que hagas. La parte buena es que la salud microbiana depende de la suma total de lo que comes, y no de un único ingrediente ni de un grupo de alimentos. La correcta y adecuada alimentación es un medio sencillo y eficaz para rehabilitar el microbioma, y tiene mucho que ofrecerte si padeces disbiosis, o si no pretendes más que mejorar la salud y reducir el riesgo de contraer enfermedades.

Asimismo se debería implementar un estilo de vida agreste que consiste en usar un filtro para el agua que consumas o que utilices para bañarte, bañarse solo con agua sin jabón industrializado y si no estás preparado para renunciar a éste usa solo jabones naturales y elaborados con aceites ecológicos no sintéticos; límpiate el cuero cabelludo con aceites esenciales o con vinagre de manzana diluido en vez de champú; utiliza perfumes hechos con aceites esenciales, abre las ventanas y da entrada a la naturaleza para mejorar la salud y la diversidad de los microbios del hogar, llena tu casa de plantas para gozar de más exposición microbiana.

Repoblar el microbioma puede ser un proceso complicado, pero la buena noticia es que la mayoría de la gente mejora. Nuestros microbios cambian y evolucionan constantemente y aunque hayan quedado muy dañados por los medicamentos, por las infecciones o por la dieta alimenticia industrializada, podemos mejorar muchísimo con solo prestar atención a lo que nos metemos en el cuerpo y a lo que le echamos encima. Tu microbioma de hoy no es el mismo con que naciste, ni es el mismo que tendrás dentro de un año, o incluso dentro de una semana. Es muy dinámico, y cambia y se ajusta constantemente en función de tu entorno interno y externo.

En la Facultad de Medicina me enseñaron a erradicar gérmenes y luego de más de un cuarto de siglo, estoy enseñando a mis pacientes a restaurarlos, lo que deben comer, cómo deben cuidar sus cuerpos y sus hogares sin despojarlos de sus microbios saludables.