Limpieza hepática profunda

Por Atilio Vera Fuentes
para Revista Digital Yoga y Cristianismo
Décima Edición

En presencia o sospecha de abundantes cálculos intrahepáticos, seguramente deberemos recurrir a un método de depuración enérgico.

Es el caso del método de Limpieza Hepática Profunda, una técnica eficaz y relativamente sencilla para eliminar íntegramente los nocivos cálculos biliares que describimos antes. Dada la inocuidad del método y sus grandes beneficios, no tiene mayor sentido plantearse dudas respecto a la conveniencia de practicarla, ni dilatar la práctica a la espera de un momento ideal.

El procedimiento se realiza en 8 días y tiene un período preparatorio de 6 días, durante el cual se ingiere diariamente al menos un kilo y medio de manzanas. Esto se realiza para generar un ablandamiento de los cálculos por acción del ácido málico presente en la manzana. Luego, nos preparamos para dos días de limpieza con la toma de 4 vasos de sulfato de magnesio. El efecto del magnesio es dilatar los diminutos conductos biliares, a fin de facilitar el tránsito de los cálculos reblandecidos por la acción de las manzanas.

Finalmente, se ingiere una emulsión de aceite de oliva y jugo de toronja (pomelo) que provoca un fuerte estímulo de secreción biliar, lo cual activa la expulsión de los cálculos. Antes y después de la limpieza hepática profunda, es necesario realizar una cuidada limpieza de los intestinos, a fin de evitar el estancamiento de los tóxicos cálculos biliares en el tránsito intestinal, que podría generar una peligrosa reabsorción de la materia tóxica expulsada (parásitos, virus, materia putrefacta) a través de la mucosa intestinal.

Lo ideal es hacerse previamente a la primera Limpieza Hepática Profunda 3 sesiones de hidroterapia colónica, una por día, y al día siguiente del octavo día, otra hidroterapia colónica postlimpieza de hígado. La técnica no es aconsejable para ser realizada en medio de enfermedades agudas, período menstrual, embarazo o lactancia. Se sugiere realizar una limpieza trimestral, preferentemente en cada cambio de estación.

LOS SEIS DÍAS PREPARATORIOS
Durante los seis días previos a la limpieza, se recomienda una alimentación cien por ciento cruda, frugal, depurativa y fisiológica. En este período, no se debe consumir: lácteos, fritos, almidones, féculas, proteína animal, alimentos muy fríos (helados), cantidades excesivas de alimento ni medicación crónica no esencial.

Para las personas con obligaciones laborales, es útil comenzar este proceso un día domingo, a fin de culminarlo un viernes, dejando la limpieza propiamente dicha para el fin de semana no laboral (sábado/domingo).

Diariamente debemos consumir 1,5 kg de manzanas frescas (rojas o verdes), alejadas de las comidas (una hora antes o dos horas después de la ingesta de comidas) para favorecer la asimilación del ácido málico (puede ser a media mañana y a media tarde). Lo ideal es fruta masticada o licuada, ya que el jugo (aun casero) elimina la fibra en el centrifugado y provoca desorden de la glucosa en sangre (picos de hiperglucemia y resistencia a la insulina).

También puede usarse el ácido málico a fin de completar una ingesta parcial de manzanas o bien en personas sin plena autonomía o con dificultades para consumir el kilo y medio diario de la irremplazable fruta fresca. El ácido málico también puede ser usado como complemento de las manzanas, a fin de garantizar la adecuada presencia de este principio activo durante la preparación, ya que su carencia puede generar cólicos durante la eliminación al no ablandar suficientemente los cálculos. Es decir, el ácido málico jamás reemplaza a la manzana.

Aclaración importante: siempre resulta preferible el efecto de la manzana frente al ácido málico, por el aporte enzimático y los numerosos principios activos de la fruta fresca. Es también importante observar la regularidad cotidiana del vaciamiento intestinal durante estos 6 días.

Muchas personas suelen comenzar a eliminar cálculos durante este período y, dada la toxicidad del material eliminado, en caso de retención intestinal se estaría generando un proceso de reabsorción tóxica que puede derivar en migrañas y malestar general. Por lo tanto, resulta clave asegurar el diario vaciamiento de los intestinos usando cualquiera de las técnicas ya explicadas.

EL DÍA DE LA LIMPIEZA
El proceso de limpieza propiamente dicho lleva unas 14 horas (entre el 7º y 8º día). Lo ideal sería que este séptimo día coincidiese con un sábado, sin ocupaciones laborales, y mejor aún, con luna llena y en cambio de estación. Dado que es difícil (o imposible) aunar todas estas variables, prioricemos al menos la coincidencia con el sábado (para lo cual debemos comenzar con la ingesta de manzanas el domingo previo).

Por la mañana del sábado, desayunar y almorzar liviano hasta las 14 horas, y a partir de allí entrar en un ayuno pudiendo beber solamente agua y/o alguna infusión sin ningún tipo de azúcar, miel o stevia. La limpieza en sí consiste en la toma de cuatro vasos de solución magnesiana y un frasco de emulsión pomelo/oliva.

Procedimiento:

  • 18:00 hs: Tomar el primer vaso de sulfato de magnesio (10 g o 1 cucharada sopera disuelta en un vaso de agua). Se puede beber con pajita para evitar el sabor amargo. Si hay intolerancia, usar citrato de magnesio.

  • 20:00 hs: Tomar el segundo vaso de sulfato de magnesio.

  • 21:30 hs: Colocar en un vaso 3 cm de aceite de oliva (primera presión en frío) y en otro vaso exprimir 3/4 de toronja. Mezclar en un frasco con tapa, agitar 20 veces y obtener una emulsión.

  • 22:00 hs: Beber la emulsión de pie (puede ser a sorbos o con sorbete), luego acostarse inmediatamente sobre el lado derecho en posición fetal durante 30 minutos y después boca arriba (cabeza más alta que el abdomen) durante otros 30 minutos. Apagar la luz y concentrarse en percibir el movimiento de los cálculos.

  • 06:00 hs: Tomar el tercer vaso de sulfato de magnesio. Permanecer erguido.

  • 08:00 hs: Tomar el cuarto y último vaso de sulfato de magnesio. Con esto se concluye la limpieza.

  • 10:00 hs: Beber jugo natural o licuado y luego fruta fresca bien masticada.

  • 12:00 hs: Comer alimentos sólidos livianos (preferiblemente licuados frutales) y mantener dieta suave por varios días.

Este proceso es comparable a una intervención quirúrgica al hígado, por lo que requiere reposo. La regeneración hepática se da mejor en posición horizontal.

Es bueno visualizar las piedras eliminadas (pueden ir desde un grano de arroz a una ciruela pequeña, incluso de 30 mm). Se pueden eliminar centenares en una sesión y de distintos colores. Un método práctico es usar un colador plástico en el inodoro, enjuagar y observar los residuos.

La secuencia de limpiezas hepáticas profundas se da por terminada cuando no quedan más desechos visibles. En caso de molestias (dolores, cólicos), recurrir nuevamente a manzanas o ácido málico y sulfato/citrato de magnesio para ayudar al tránsito.

El día después de la limpieza se debe realizar una hidroterapia colónica para evitar que algunos cálculos queden alojados en el intestino.

Si bien hay otras técnicas de depuración hepática, el método de la limpieza profunda es inigualable por su efectividad y rapidez de respuesta.

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