Por Atilio Vera Fuentes
para Revista Digital Yoga y Cristianismo
Décimosexta Edición
A lo largo de los últimos veinticinco años he podido observar como la salud de la población se ha deteriorado y ello así, ya que la gente recurre a comidas procesadas con productos químicos y como consecuencia de ello el ser humano presenta patrones alérgicos que se han convertido en una plaga que afecta a un gran porcentaje de nuestra sociedad. Por ello es importante comprender que si seguimos dependiendo de comidas procesadas y no cambiamos nuestros hábitos alimenticios, los problemas digestivos y de asimilación continuarán aumentando, manifestándose en innumerables síntomas. Es importante mejorar nuestro estilo y proporcionar a nuestro organismo comida viva para lograr una alimentación rica en enzimas, fermentada y licuada para lograr una buena nutrición y fácil digestión.
La experiencia como médico me ha llevado al convencimiento que, cuando se ingieren alimentos cocinados, se favorece la aparición de tumores y células cancerígenas que empiezan a desaparecer cuando se sustituyen esos alimentos por otros saludables y sin cocinar concluyendo así que, para el organismo humano el alimento crudo, es decir sin cocción, constituye el único tipo de nutrición posible. Se debe tener especialmente en cuenta que los alimentos cocinados saturan la sangre de residuos y sustancias extrañas por lo que, la mejor dieta posible consiste en la clorofila procedente del trigo verde, zumos de verduras, hortalizas, brotes, frutas, semillas y alimentos fermentados, pero todos sin cocinar.
Es importante saber qué significa tener una buena digestión. Una digestión normal depende fundamentalmente de que los alimentos hayan sido concienzudamente masticados y mezclados con saliva, porque el proceso digestivo comienza en la boca. Así cuando el alimento llega al estómago, podrá ser fácilmente atacado por el ácido clorhídrico y por las sustancias segregadas por el páncreas, contribuyendo también a la digestión la bilis segregada por el hígado. Los alimentos inadecuadamente masticados fermentan en el colon y dan lugar a la aparición de abundantes gases y todo ello pone de relieve la necesidad que todos los factores que coadyuvan al proceso digestivo funcionen normalmente, sobre todo cuando el hígado no funciona como debería y es incapaz de eliminar las impurezas. El mal funcionamiento del hígado permite que las toxinas penetren en la sangre, provocando el envejecimiento y la enfermedad. Pero existe una solución sumamente sencilla y al mismo tiempo la más efectiva y económica para hacer frente a ello que es purificar la sangre y darle la oportunidad de reconstruir adecuadamente las células mediante una alimentación cruda.
Aunque todos los años se inviertan millones y millones de dólares en estudios destinados a eliminar enfermedades, no se ha hecho prácticamente nada para enseñar al hombre la forma de mantener la salud y eliminar la enfermedad mediante el empleo de alimentos vivos y sin cocinar que están al alcance de todo el mundo. Los alimentos crudos y sin cocinar son fundamentales para la salud, ya que contienen enzimas, uno de los instrumentos o herramientas más importantes de la naturaleza.
Las enzimas constituyen la chispa que prende fuego al “combustible” de la vida. Las enzimas permiten a los órganos digestivos digerir eficientemente la comida, convirtiendo sus elementos nutritivos, especialmente las proteínas que sirven para reconstruir las células en asimilables por el organismo. Y el aire es el combustible que necesita ese destello de la vida. Las células trabajan día y noche para mantener el cuerpo sano, y necesitan todo el aire fresco y limpio que seamos capaces de proporcionarle. Para comprender mejor la importancia de las enzimas debemos comparar el cuerpo humano con un automóvil. Si el motor está en perfectas condiciones y con abundante reserva de gasolina en el depósito, pero sin chispa para encenderla, el coche no correrá. Las enzimas, las enzimas vivas, ponen en marcha los órganos digestivos para que sinteticen los elementos nutritivos de los alimentos que ingerimos y los conviertan en sangre vigorosa y saludable. La sangre transporta también a cada una de las células otro alimento que necesitan: el oxígeno, y las células utilizan el oxígeno para quemar el combustible que les acarrea la sangre.
Si las células no reciben una nutrición adecuada, o si la sangre no les aporta suficiente oxígeno, comienzan a cambiar de carácter y la enfermedad prende en el organismo. La falta de enzimas en el aparato digestivo es lo que permite la acumulación de toxinas en el colon y favorece la aparición de úlceras, tumores, alergias y asimismo la mayoría de las personas se sienten cansadas debido a que su organismo carece de enzimas. Estas constituyen la clave de la longevidad ya que neutralizan las causas básicas para el envejecimiento y permiten al cuerpo conservar sus cualidades juveniles durante el más tiempo posible. La mejor forma de proporcionar al aparato digestivo enzimas vivas y del tipo más adecuado consiste en consumir frutas maduras, verduras, hortalizas cultivadas orgánicamente y sin cocinar, brotes y plantas de trigo. NECESITAMOS volver a los alimentos VIVOS, a los alimentos CRUDOS, que son los únicos capaces de fortalecer nuestro cuerpo gracias a sus impulsos eléctricos, enzimas y elementos nutritivos. Cocinando los alimentos desnaturalizamos la compleja estructura de las moléculas de proteínas y destruimos las enzimas necesarias para su asimilación, convirtiéndolas en menos útiles o en inútiles del todo. Los buenos hábitos alimenticios son esenciales para una digestión correcta de alimentos válidos y para una asimilación eficiente y constructiva de su contenido nutritivo y otros alimentos necesarios para el cuerpo.
Detallaré a continuación algunas reglas básicas para una alimentación sana:
• Mastique cada bocado de comida al menos veinte veces;
• Coma solo cuando tenga hambre;
• No coma en exceso;
• Mantenga los alimentos a temperatura ambiente;
• No coma cuando se sienta triste o emocionalmente trastornado;
• Consuma alimentos crudos mejor que cocinados;
• Si come entre comidas solamente ingiera fruta.
Puedo aseverar que, a través de una larga y cuidadosa observación de mi propio cuerpo y de los pacientes que atiendo he podido descubrir que, cuando proporcionamos a nuestros organismos la eficiente y rica alimentación que necesitamos, utilizando para ello alimentos nutritivos, vivos y naturales; que cuando trabajamos en apretada armonía con las leyes de la naturaleza vamos a disponer del interminable e inextinguible poder de ésta para ayudarnos. Tengo la certeza que, aunque la época en que vivimos está llena de problemas y es muy arriesgada, nos ofrece grandes oportunidades pues nos permite transformarnos a nosotros mismos y por supuesto modificar el paso de los acontecimientos impartiendo a los demás enseñanzas acerca de las leyes de la naturaleza y una de las formas de lograrlo consiste en abrir los ojos a la existencia de alimentos vivos y saludables y así alcanzar una mayor longevidad.