COVID 19, Responsabilidad Social

Por Atilio Vera Fuentes
para Revista Digital Yoga y Cristianismo
Décimoséptima Edición

La oportunidad que tenemos frente a esta anormalidad social nos está potenciando indirectamente para que asumamos responsabilidades. ¿Por qué dudamos si este es el momento? Dudamos porque hemos cedido nuestro poder ya sea por miedo, por cultura, por condicionamiento y debemos urgentemente recuperar ese poder.

Nadie nos educó, como así tampoco nos enseñó a confiar en nuestro cuerpo que es eficiente, inteligente y perfecto. Es decir, no tuvimos esa formación ni tampoco nadie nos entrenó en lo que significa la higiene corporal.

La medicina hegemónica y dominante siempre trabajó en la supresión y en la represión de los síntomas, pero jamás trabajó en la prevención de nuestra salud. Esta pandemia nos ha colocado frente a un desafío y este es el momento de actuar y de rectificar, ya que el rectificar es de sabios sobre todo cuando debemos ser responsables con nosotros y con nuestras familias.

Somos guías de niños y es importante modificar de las experiencias pasadas y de todo lo mal que hicimos, ya que es un momento histórico y el contexto nos está obligando a que miremos hacia adelante, quizás no es el deseo del sistema pero el sistema nos estimula a realizar una recomposición de nuestra vida y de nuestra salud.

Tenemos la gran oportunidad de realizar la autogestión de la salud mediante los programas integrales de detoxificación de nuestro organismo que bien lo podemos hacer caseramente, en nuestro hogar, por ejemplo realizando un reposo digestivo semanal a través de un ayuno frutal; desparasitándose, limpiando la sangre, depurando el sistema linfático y todo ello a través de tinturas madres de plantas medicinales; enemas caseros; ingesta de probióticos para restaurar la flora bacteriana intestinal; limpieza profunda de hígado y renal, entre otras técnicas.

Y todo ello debe ir acompañado con una alimentación cruda, fresca, viva y de origen vegetal, todo lo cual nos va a empoderar y así ponernos fuertes frente a esta pandemia y ante cualquier otro factor que pueda agredir a nuestro cuerpo.

El motivo de estas líneas es informarles que existen programas, como los enunciados precedentemente, para transitar con confianza, seguridad y con la convicción de estar aprovechando la oportunidad para fortalecer a nuestro cuerpo ya que los desafíos del día a día van a ser cada vez más apremiantes y debemos actuar ya.

La humanidad está experimentando algo inédito, que es elevar nuestro nivel de conciencia y está en nosotros disfrutar este ascenso colectivo. Por lo tanto tenemos que usar las herramientas y los conocimientos saludables que tenemos a mano y en casa para autogestionar nuestra salud.

Nos debe encontrar unidos y tenemos que tener una responsabilidad social ante esta pandemia y ante la vida, ya que todos los medios de comunicación nos informan sobre cuántos barbijos me tengo que colocar, qué nivel tiene que tener el barbijo para filtrar las gotas de salivación o gotas de Flugge, el distanciamiento social, los controles de la temperatura, el uso de desinfectantes, etc., pero a nadie se le ocurrió informar sobre la absoluta y esencial importancia de la detoxificación, desparasitación, limpieza de los intestinos, hígado, riñón, bajar la carga inflamatoria y por supuesto informar sobre una alimentación saludable que impediría que cualquier virus, bacteria, hongos, parásitos, bacilos, microbios, etc., repliquen en nuestro organismo.

Debemos tener especialmente en cuenta que todo ello nos lleva al único camino que tenemos como seres existenciales y terrenales que es fortalecer nuestro sistema inmunológico para evitar así contagios e infecciones.

El virus no hace más que poner en evidencia nuestro estado de salud y nuestra calidad de vida. Somos nosotros los únicos responsables de cuidar un ambiente corporal para que ese mismo ambiente nos proteja, es el cuerpo con los procesos de neutralización de patógenos que nos tiene que guiar en este desafío.

Es decir, que debemos convencernos de la esencial importancia de la nutrición que era la plena convicción de Hipócrates en cuya obra uno de los alegatos más importantes es: “Que tu alimento sea tu único medicamento”.

Este mensaje del Padre de la Medicina fue severamente olvidado por la mayoría de los sucesores, incurriendo la dietética actual en indicaciones totalmente insuficientes y equivocadas.

Así por ejemplo reducen la sal en el caso de hipertensión arterial e insuficiencia cardíaca, reducen las proteínas en el caso de insuficiencia renal crónica, reducen los glúcidos en el caso de diabetes o reducen las calorías en el de la obesidad.

Surge claramente con ello que con estas medidas se pretende tratar los síntomas o las consecuencias de la enfermedad y no las causas.

Es el momento de poner en práctica lo que Hipócrates enseñó: “Si alguien desea una buena salud, primero debe preguntarse si está listo para eliminar las razones de su enfermedad. Solo entonces es posible ayudarlo”.

La humanidad está experimentando algo inédito, que es elevar nuestro nivel de conciencia y está en nosotros disfrutar este ascenso colectivo. Por lo tanto tenemos que usar las herramientas y los conocimientos saludables que tenemos a mano y en casa para autogestionar nuestra salud.