Por Atilio Vera Fuentes
para Revista Digital Yoga y Cristianismo
Décimoquinta Edición
La alimentación responsable y funcional es una práctica que se centra en prestar atención plena y consciente al acto de comer. Si bien esta técnica, denominada mindful eating, puede ser beneficiosa para adultos y niños mayores, su aplicación en bebés menores de 2 años puede ser limitada debido a su etapa de desarrollo y habilidades cognitivas.
Durante los primeros años de vida, los bebés experimentan un rápido desarrollo cerebral y aprenden a través de la interacción con su entorno y de las experiencias sensoriales. La alimentación es una de esas experiencias sensoriales clave, ya que les permite explorar diferentes sabores, texturas y olores. Sin embargo, la práctica de la alimentación consciente tal como se entiende en los adultos no es aplicable directamente a los bebés, ya que su capacidad para prestar atención plena y tener conciencia de su experiencia alimentaria aún está en desarrollo.
En cambio, para fomentar un desarrollo cerebral saludable en bebés menores de 2 años, se recomienda seguir prácticas de alimentación responsables y sensibles. Esto implica estar atento a las señales de hambre y saciedad del bebé, establecer un ambiente tranquilo y libre de distracciones durante las comidas, y permitir que el bebé explore y experimente con los alimentos de manera segura.
Es importante recordar que los bebés tienen necesidades nutricionales específicas y que su alimentación debe ser apropiada para su etapa de desarrollo. Esto generalmente implica ofrecer leche materna como fuente principal de nutrición durante los primeros meses, y luego ir introduciendo gradualmente alimentos sólidos (frutas, verduras, vegetales frescos, vivos y naturales de estación) según las indicaciones y pautas de los profesionales de la salud.
En resumen, mientras que la alimentación consciente puede ser beneficiosa para adultos y niños mayores, en bebés menores de 2 años se prioriza una alimentación responsable, funcional y sensible, que se ajuste a las necesidades de desarrollo y nutricionales del bebé.
Si bien la aplicación directa de la alimentación consciente en bebés menores de 2 años puede ser limitada, existen algunas estrategias relacionadas con el enfoque mindful (atención plena) que se pueden aplicar para potenciar su crecimiento y desarrollo. A continuación, te mencionamos algunas de ellas:
Conexión y presencia: Durante las comidas, establece un ambiente tranquilo y libre de distracciones para que puedas estar presente y conectado con tu bebé. Apaga la televisión y los dispositivos electrónicos (celulares, tablets, computadoras, etc.) y enfócate en el momento presente junto a tu bebé.
Observación atenta: Observa las señales de hambre y saciedad de tu bebé. Presta atención a las expresiones faciales, movimientos y vocalizaciones que pueden indicar su satisfacción o necesidad de más alimento. Respeta su ritmo y evita forzarlo a comer cuando no está interesado o a sobrealimentarlo.
Exploración sensorial: La alimentación es una oportunidad para que los bebés exploren diferentes sabores, texturas y olores. Introduce gradualmente una variedad de alimentos saludables y de calidad, permitiendo que el bebé los explore con sus manos, los toque y se los lleve a la boca. Esto promueve su desarrollo sensorial y su relación positiva con los alimentos.
Apreciación consciente: A medida que tu bebé va probando diferentes alimentos, puedes expresar verbalmente tu aprecio por los sabores y texturas. Puedes usar palabras positivas y animar a tu bebé a hacer lo mismo, aunque aún no pueda hablar. Esto fomenta una actitud positiva hacia la comida y la exploración de alimentos saludables.
Paciencia y aceptación: Es importante recordar que los bebés pueden tener preferencias individuales y que pueden mostrar resistencia a ciertos alimentos en determinados momentos. Sé paciente y evita presionar a tu bebé para que coma algo que no desea. La exposición repetida a diferentes alimentos es importante para desarrollar su aceptación a largo plazo.
Cuando se trata de aplicar el enfoque del mindful eating en bebés que están comenzando con la introducción de alimentos, es importante tener en cuenta la siguiente información relevante y atractiva:
Introducción gradual de alimentos: Destaca la importancia de comenzar la introducción de alimentos sólidos de manera gradual, ofreciendo una variedad de alimentos saludables en forma de purés o alimentos blandos adecuados para la etapa de desarrollo del bebé. Explica que esta etapa es emocionante y llena de descubrimientos para el bebé, ya que está explorando nuevos sabores y texturas.
Desarrollo de habilidades motoras: La introducción de alimentos sólidos brinda una oportunidad para que el bebé desarrolle sus habilidades motoras orales y manuales. Explora cómo aprenden a llevarse los alimentos a la boca, a masticar y a tragar. Destaca que cada paso en este proceso es un logro y un hito en su desarrollo.
Conexión y disfrute en las comidas: Resalta la importancia de crear un ambiente tranquilo y agradable durante las comidas del bebé. Habla sobre cómo esta es una oportunidad para que los padres y el bebé se conecten y disfruten juntos. Anima a los padres a estar presentes, a apreciar los momentos compartidos y a observar las señales de satisfacción y disfrute del bebé.
Atención a las señales de hambre y saciedad: Explica la importancia de observar las señales de hambre y saciedad del bebé durante las comidas. Destaca que los bebés tienen la capacidad innata de autorregular su ingesta de alimentos y que es fundamental respetar sus señales de saciedad, evitando forzarlos a comer más de lo que desean.
Fomento de una relación saludable con los alimentos: Subraya cómo la introducción de alimentos sólidos es una oportunidad para fomentar una relación positiva con la comida desde una edad temprana. Destaca la importancia de ofrecer una variedad de alimentos saludables, celebrar los sabores y texturas, y alentar al bebé a explorar y disfrutar de la experiencia de comer.
Recuerda que es esencial consultar y seguir las recomendaciones de los profesionales de la salud, como son los médicos pediatras y licenciados en nutrición, para asegurarte que la alimentación del niño/a sea adecuada, responsable, funcional y que se ajuste a sus necesidades individuales.